Inauguración de la exposición de pintura "COSTA DA MORTE", de DETLEF KAPPELER
En esta exposición el autor presenta obras nuevas creadas en Galicia. Son su forma de interpretación de los acontecimientos actuales: reflexiones, la penetración de la realidad para pintar la vida en sus contradicciones, encontrándose de esta manera en una constante búsqueda. La muestra podrá visitarse hasta el 31 de mayo, en horario de 10 a 14 y de 16 a 20 horas. Festivos: de 10 a 14 horas.
KAPPELER nació en 1938 en Stettin (Polonia). Sus horribles recuerdos ocasionados por los bombardeos aéreos durante la Segunda Guerra Mundial influyeron decisivamente en su obra pictórica. Estudió arquitectura en Hannover y se diplomó con un trabajo sobre la arquitectura de una "casa de citas" antes de concluir sus estudios en pintura en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de Hamburgo. Trabajó en Nueva York, Bombay, Vietnam, Biafra y París, lugares muy significativos para quien tuvo una conciencia política en los anos 60. En su camino como artista, realizó exposiciones y proyectos en diferentes países como Alemania, España, Polonia y Francia, entre otros. Paralelamente a su carrera como artista plástico, desarrolló una extensa labor como catedrático con los estudiantes de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Hannover.
Desde 1994 tiene su segundo estudio en Barcelona, su primer y permanente estudio se encuentra en una granja comprada en el pequeño pueblo Sillens situado en la comarca Wesermarsch en la Península Butjadingen. Después de su jubilación en 2003, estableció un nuevo estudio en Muxía en la costa atlántica de Galicia, la "Costa da Morte", que trae su nombre por el hecho de que durante siglos las furiosas olas atlánticas hicieron varar cantidades incontables de barcos en el acantilado y provocando así la muerte de los marineros. Kappeler se mudó con aquella gente. En sus pinturas algo se desarrolla constantemente, algo está pasando. Algún tipo de lucga siempre se está disputando. Se refleja en un colorido expresivo y una oscuridad casi negra, pero con diferentes intensidades.
Muxía, el pequeño pueblo marinero del Noroeste español, en el Finisterre más occidental del Viejo Continente, que el eligió como habitáculo actual, como germen de su pintura, en el corazón de la Costa da Morte, emblematiza un sentimiento agónico de la vida y quizás la imagen singular del romanticismo marino, desde el siglo XIX, troquelado por decenas de naufragios y por la fuerza de grandes tempestades, por la incontinencia del Océano Atlántico abierto a América y, en definitiva, por el negro presagio de la muerte que dio nombre a esta costa de rudos acantilados. En la Costa da Morte renace lo esencial, las ganas de pintar, la comprensión de la realidad social y el tratamiento crítico de ella.
Para Kappeler, el arte es un arma para interpretar el mundo y transmitir una sutil vinculación a la naturaleza con los gritos expresionistas de sus ancestros, entre una gestualidad de apariencia abstracta que habla siempre del ser humano y de sus angustias, de la supervivencia y tal vez de nuestra capacidad para destruir.
Kappeler tiene un amplio pasado artístico de más de 50 años. Lejos queda su pintura realista que ha ido dando dando paso al revulsivo expresionista y ya, en la década de los 80, buscó un equilibrio entre los registros figurativos y abstractos subrayando un perfil de dibujante exquisito.